Este viernes la FIFA difundió las sanciones a la Selección por los incidentes en la final del Mundial 2026, ante España, y también por los cánticos ofensivos y discriminatorias que la entidad observó durante algunos partidos por parte de los hinchas. Lo más fuerte fue la suspensión de diez partidos a Leandro Paredes y de siete juegos a Nahuel Molina. Todas las multas suman 510.000 dólares (10.000 por exhibir la bandera en reclamo por la soberanía en Malvinas).

Los periodistas de Olé opinamos de la determinación que tomó el Comité Disciplinario de la entidad que conduce al fútbol.

Jorge Trasmonte: «Los hinchas argentinos tenemos que aprender cómo perjudican nuestra imagen al minimizar la gravedad de hacer cantos y gestos que el mundo civilizado rechaza, y nuestros jugadores y cuerpo técnico, hacer énfasis en que no se puede armar ese escándalo cuando nos ganan. Esta Selección siempre defendió valores de deportividad y no los podemos olvidar cuando perdemos. Las sanciones, igual, se perciben muy duras para una FIFA que le perdonó la suspensión a un jugador de EE.UU. en pleno torneo. Pero hay que aceptar y apelar por derecho lo que se pueda. Quizá lo rescatable es que la exhibición de la bandera de Malvinas, que nos valió una injusta avalancha internacional en contra, solo fue castigada con una multa menor».

Favio Verona: «El contundente mensaje por el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas mediante una bandera en el partido frente a Inglaterra fue un acto con una potencia simbólica y un poder de propalación superior a cualquier presentación burocrática en organismos internacionales. El hecho constituyó una demostración de agallas, pero los futbolistas sabían que asumían el riesgo de que la AFA sufriera multas económicas en función de las reglamentaciones impuestas por la FIFA. El pago de ese dinero no traerá mayores implicancias. La acción valió la pena porque el importe a pagar no mueve el amperímetro de la forma en la que sí lo hizo el mensaje, que le dio visibilidad internacional al tema y lo reinstaló en la agenda. En cambio, las sanciones a Leandro Paredes, Nahuel Molina, Thiago Almada y Roberto Ayala, dispuestas por la Comisión Disciplinaria de la entidad que rige el fútbol mundial, son desproporcionadas y pasibles de ser apeladas. ¿Por qué no aplicaron la misma vara con Jude Bellingham, quien le metió un cachetazo desde atrás al Colorado Barco?».

Pablo Ramón: «La sanción a Paredes de diez partidos está fuera de medida. Pero la sanción más ridícula es la multa por la bandera de Malvinas. La FIFA debe permitir que los jugadores se expresen porque tienen todo el derecho de hacerlo. Si a la FIFA no le gusta que se hable de política, ¿por qué le da el Premio de la Paz a Trump (todo un despropósito, además)? ¿Eso no es política acaso?».

Nicolás Berardo: «La sanción a Leandro Paredes en especial y a la Selección en términos generales representa una desproporción desde lo cuantitativo. En escala parece un exceso en relación a lo que significó esa gresca en caliente. Si ameritaba una pena, no era de semejante magnitud. La exposición de la bandera de Malvinas, se sabía, podía implicar una multa. Aunque el mensaje que se envió fue invaluable».

Federico Rozenbaum: «Las sanciones de la FIFA eran esperables, pero la proporcionalidad y la coherencia no cierran. Sería absurdo reclamar un indulto absoluto para Paredes, Molina y Ayala después del escándalo frente a España, una imagen que no se condice con todo lo que transmitió la Selección durante el ciclo de Scaloni. También sería ridículo minimizar las penas por los “cánticos y gestos discriminatorios” de los hinchas. El problema es la vara. La misma FIFA que sanciona a la AFA porque los jugadores de la Argentina mostraron una bandera de Malvinas —una “manifestación de índole distinta a la deportiva”— es la que le limpió súbitamente la roja a Balogun después de un llamado de Trump a Infantino. Un llamado presidencial, al parecer, sí es una manifestación deportiva. El reglamento, cuando conviene, se aplica con precisión milimétrica; cuando no conviene, se modifica sobre la marcha, como ocurrió con las pausas de hidratación y el entretiempo extralargo de la final. ¿O el reglamento también tiene pausas, según quién llame?».

Juan Pablo Méndez: «La multa por la bandera es cercana a otra por una actitud similar de varios años atrás, así que no puede sorprender. Hay que esperar los fundamentos para saber si las suspensiones de Paredes y Molina realmente se ajustan a derecho dentro del Código Disciplinario. Por sentido común, leves no podían ser, porque los golpes los vimos todos. Pero otra realidad es que la FIFA perdió credibilidad con la escandalosa anulación de la sanción al estadounidense Folarin Balogun a pedido de Donald Trump. Tampoco la AFA, después de anular descensos y regalar ascensos y hasta un campeonato, tiene una mínima autoridad para pedir seriedad».

Hernando Maderna: «Las sanciones a Paredes y Molina me parecen totalmente exageradas. Buscan ejemplificar con un castigo demasiado severo amparadas en la sentencia colectiva que sufrió la Selección durante toda la Copa del Mundo. Si bien siempre son repudiables, no existieron agresiones tan graves que justifiquen semejantes penas. Apuntan más al contexto en que se dieron que a los actos en sí».

Felipe Garavaglia: «La sanción de la FIFA contra la Selección me parece exagerada. Es cierto que la actitud de Paredes y Molina estuvo muy lejos de ser la que corresponde a una vez que terminó el partido, pero aplicarles esa cantidad de fechas de suspensión me parece inaceptable, más aún teniendo en cuenta que a Gavi solamente le aplicaron una. ¿Por qué los de un equipo son severamente castigados y los del otro no?

«Con respecto a la bandera de Malvinas, entiendo que el reglamento es claro ante ese tipo de manifestaciones, pero el aforo reducido para los próximos partidos es un sinsentido. ¿Por qué se castiga a la gente de Argentina por algo que no tiene nada que ver?».

Facundo Echarren: «La dura sanción de la FIFA no solo fue para Paredes, Molina y compañía. Desde Zurich exageraron con un castigo para sentar un precedente: la fiesta de la final del Mundial no se puede volver a manchar por agresiones y peleas, mientras cientos de millones de personas lo ven por TV… Los jugadores de la Selección sí merecían cumplir una pena, al igual que pasará con Gavi, pero la severidad es más por el contexto y el escenario que por los condenables golpes que volaron en Nueva Jersey».

Pablo Pisani: «Una sanción por política en un ambiente donde todo es política. Diez a Paredes y tres a Zidane… ¿En los otros partidos nadie metió un canto racista? Déjense de joder con querer dar cátedra desde el infierno. Juguemos al fútbol de verdad…».

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