Gambeta corta, visión de juego para crear donde pocos ven y un cambio de ritmo que genera ilusión en el mundo River. Thiago Almada pasó de ser un sueño probable a un realidad cada vez más concreta, en una puja con Flamengo que quedará en el tiempo como una mera anécdota. De esas que el Guayo, inminente refuerzo del Millonario, tiene a montones.
Si bien todavía no fue oficializado, está al caer. Pase sellado es pase firmado y una diferencia en un renglón puede derrumbar una negociación, pero internamente en el CARP saben que tienen todo acordado con Atlético Madrid en cuanto al monto de una operación redonda: USD 20M por el 100% del pase y los españoles tendrán una opción de recomprarlo dentro de 18 meses (diciembre de 2027) por USD 40M. Cifras top, necesarias para cerrar la operación, más allá de que fue la postura del ex Vélez lo que inclinó la balanza a favor por sobre cualquier billete.
Revulsivo, encarador y con experiencia europea, pero que también tiene calle y -sobre todo- aguante. Thiago está casado desde diciembre del 2024 con Antonella D’Alotta -en el Alvear Icon Hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y con Angel Correa, entre otros, como gran invitado- y ya le dio el sí también al Millo, que lo espera con los brazos abiertos para estampar el gancho. En Núñez se frotan las manos expectantes de las funciones del ‘Guayito’, como lo llaman sus amigos Julián Álvarez y Enzo Fernández, con quienes compartió el Mundial 2026 y recientemente vacaciones en Ibiza. También dos referentes de las recientes y mejores últimas épocas de la Banda…
Un River urgido de alegrías dentro del campo de juego, por la mala racha que arrastra y que genera cierta preocupación por el desarrollo del Clausura (no tiene puntos en tres fechas) y la Copa Sudamericana. Pero el criado en Fuerte Apache conoce de desafíos y, como a lo largo de su carrera, ya demostró que no se achica.
Surgido en las inferiores de Vélez, Almada irrumpió en la máxima categoría con destellos de talento, un juego que cultivó en el potrero y que lo acompañó en la élite, defendiendo las camisetas de Atlanta United, Botafogo, Lyon y el Colchonero. Con su inminente arribo, Coudet suma un enlace clásico, que puede tirarse a los costados, ir de extremo o bien aparecer como un segundo punta para romper líneas. Tiene la capacidad de desequilibrar en el uno contra uno y también la pausa justa en los metros finales. Un poco de lujo y otro tanto de potrero, lo tiene todo.
El 23, especial para Thiago Almada
En la destacada trayectoria del volante ofensivo, el número 23 se repite y coincide con algunos de los momentos de mayor exposición y felicidad dentro de una cancha. Ese fue el dorsal que utilizó desde sus inicios en Primera con Vélez, cuando tenía apenas 17 años. Una especie de amuleto o talismán que lo acompañó y promete seguir durante su carrera.
En la espalda lo lució con la Albiceleste, primero en la Sub-23, con la que obtuvo la plata en el Preolímpico Sudamericano Sub-23 en Venezuela 2024. ¿Lo pedirá en el CARP?
Hay que recordar su paso por Atlanta United, elenco de la MLS en el que brilló post Fortín y donde lució la 23 (sumado a la 11). También en Botafogo portó ese doble dígito (además del 18 y 32) en la coronación del Brasileirao 2024 y la Libertadores del mismo año. ¿Más? Sí, en la fugaz experiencia que tuvo en Lyon (allí fue 23 y también 32), antes de pasar al Atlético Madrid, donde optó por el dorsal 11 que había dejado liberado Angel Correa, su buen amigo…
La amistad y el representante que comparte con Angel Correa
En entrevistas, Diego Almada, papá de Thiago, llegó a contar que por el día del padre, su hijo le había obsequiado el pasaje a Qatar para disfrutar el Mundial 2022. Un presente que se potenció al recibir el llamado -llanto mediante- para contarle que había sido convocado de último momento (ante las bajas de Nicolás González y Joaquín Correa) por Lionel Scaloni, que también había citado a su amigo Angel Correa.
La historia, la increíble historia, dirá que horas antes de que Correa y Almada fueran convocados al Mundial estaban juntos jugando un picado en un barrio de Cañuelas, de vacaciones, en modo amateur, sin saber que ambos (no uno, los dos) recibirían al otro día el llamado para sumarse a la concentración argentina para disputar -y finalmente ganar- la cita máxima del planeta fútbol.
Aquel famoso partido informal se jugó en un predio de fútbol que queda en Cañuelas cerca del Club de Campo La Martona. Fue un picado que habitualmente jugaban entre amigos la gente que representa a ambos jugadores, encabezado por Agustín Jiménez, todos los martes a la noche.
Juntos, Angelito y Thiaguito. Una imagen que se repitió en varias ocasiones en las redes de uno y del otro, como tirando paredes de una amistad que se mantuvo y los llevó a ser campeones del Mundo. Hoy parece reunirlos por obra del destino en el Monumental y con la banda roja en el pecho.
De enfrentar a Messi a ser compañero y socio en ataque
De rivales a compañeros. Aunque el fútbol esté repleto de estas coincidencias, pocos pueden presumir de estar tan vinculados a Lionel Messi. «El mejor de todos los tiempos», llegó a escribir en su Instagram Almada post enfrentamiento por la MSL entre su Atlanta United y el Inter Miami del Goat.
Juntos ganaron la Copa del Mundo y compartieron distintos partidos por Eliminatorias o amistosos. En suelo norteamericano, ya por el pasado Mundial 2026, ambos comandaron las acciones ofensivas de la Scaloneta. Un gol plasmó a fuego esa conexión y ocurrió contra Austria, siendo el tanto récord de Leo en mundiales.
En el Dallas Stadium y por la segunda fecha del Grupo J, la conquista nació en los pies del propio Messi. conduciendo un contragolpe hacia el círculo central. El 10 cedió para Almada. Thiago encaró hasta el área y pasó a la banda para Facundo Medina. El defensor se la devolvió con un centro atrás que el de Fuerte Apache dejó pasar para que Lionel haga historia: remate desde la puerta del área, Schlager no llegó a cubrir su palo derecho y algarabía en todo el pueblo argentino.
Video: DSports
En suelo argentino, Thiago ya fue campeón
River sabe del juego y la jerarquía de Thiago porque lo vio explotar de cerca. Y es que el Guayo dio la vuelta olímpica en Núñez y -nada más ni nada menos- que de la Copa Libertadores. Es la gran obsesión del Millo de cara al 2027 y Almada buscará repetir.
Sucedió por la definición de la Gloria Eterna en 2024, la que ganó Botafogo 3-1 sobre Atlético Mineiro. El volante ofensivo fue titular y reemplazado al 80′ y en medio de una ovación que bajó por las tribunas del Monumental mientras alzaba el trofeo.
En dicho certamen, Thiago disputó seis partidos y marcó dos goles, en un equipo al que se sumó en las fases de eliminación directa (octavos, cuartos y semifinales) y se consagró campeón continental, además de iniciar la jugada del primer gol en la final. ¿Podrá repetir esa imagen en la av. Figueroa Alcorta siendo local? En River al menos lo empiezan a soñar…

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