
Mientras El Niño se fortalece de cara a la campaña agrícola 2026/27, científicos del Conicet y el INTA desarrollaron una herramienta que permite estimar cómo podría impactar el fenómeno sobre los principales cultivos extensivos de la Argentina.
Se trata de AgroENSO, una aplicación web interactiva y de acceso gratuito que reúne información climática y datos oficiales de rendimientos de los últimos 35 años. El sistema analiza seis cultivos: maíz, soja de primera, soja de segunda, trigo, cebada y girasol.
El proyecto fue liderado por el investigador del Conicet Juan Pablo Monzón, con la colaboración de Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau, del INTA.
«El objetivo de AgroENSO es visualizar los rendimientos reales de diferentes cultivos que reporta todos los años la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, corregidos por su tendencia tecnológica, de forma que podamos verlos en función del fenómeno de El Niño», explicó Monzón, investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
La herramienta cobra especial relevancia frente al escenario climático previsto para los próximos meses. Actualmente, las condiciones del Pacífico ecuatorial son consistentes con una fase cálida de El Niño y los modelos anticipan que el fenómeno podría continuar fortaleciéndose hacia el último trimestre del año.
El impacto cambia según la región
Uno de los principales aportes de AgroENSO es que permite observar que el efecto de El Niño no es uniforme en todo el territorio argentino . A nivel nacional, la señal más marcada aparece en los cultivos de verano, principalmente maíz y soja. En cambio, trigo, cebada y girasol no muestran una respuesta climática significativa cuando se analizan los promedios generales.
Las diferencias se vuelven todavía más claras al observar los datos por departamento. En el caso del maíz, el 33% de los departamentos agrícolas del país presenta una señal climática significativa vinculada al fenómeno.
Entre Ríos aparece como una de las provincias más sensibles: durante las fases de El Niño, el rendimiento del maíz registra allí un desvío promedio positivo del 17,1%, con incrementos de hasta 24% en Villaguay y 28% en Tala.
La situación es diferente en otras zonas. En sectores del sudeste bonaerense, el NOA y el NEA, por ejemplo, esa señal vinculada a El Niño desaparece.
Los investigadores sostienen que, además de mirar los promedios, resulta clave analizar con qué frecuencia se registraron buenas campañas bajo cada fase climática.
De las 12 campañas con El Niño incluidas en la serie histórica, el maíz nacional superó su rendimiento medio en diez, mientras que la soja de primera lo hizo en once.
El contraste aparece durante La Niña: de las 14 campañas registradas bajo ese fenómeno, el rendimiento nacional del maíz solamente superó el promedio general en dos oportunidades.
«La herramienta es importante para conocer cuál puede ser el impacto de El Niño en cada uno de los departamentos o regiones de Argentina. En general, a nivel país, en lo que respecta al rendimiento de los cultivos de verano, vemos que hay un efecto positivo de El Niño y un impacto negativo de La Niña, pero esto varía según cada partido de la Argentina. Lo que permite esta herramienta es poner en números cuál puede ser el impacto», señaló Monzón.
Una herramienta para tomar decisiones
AgroENSO no busca reemplazar la información obtenida directamente en cada establecimiento productivo, sino complementarla.
Los especialistas remarcan que «mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta». Por eso, los resultados históricos deben cruzarse con variables como el agua útil disponible al momento de la siembra, la dinámica de las napas, el tipo de suelo y la posición de cada lote en el paisaje.
Con esos datos, un productor puede evaluar con mayor precisión decisiones como la fecha y proporción de siembra de maíz, anticipar problemas logísticos en sectores bajos con riesgo de inundación o determinar si El Niño tiene realmente una incidencia significativa en su zona.
«El uso de AgroENSO se debe complementar, por supuesto, con otras tomas de información que debe realizar el productor a campo, como el tipo de suelo o el contenido de agua, pero nos permite contar con una nueva herramienta para cuantificar el efecto del fenómeno de El Niño a nivel lote», concluyó Monzón.
