La novela Triste, solitario y final, en 1973, fue el punto de partida. Los libros de Osvaldo Soriano se convirtieron en bestsellers en la década siguiente, promovieron polémicas dentro y fuera de la literatura, fueron llevados al cine y traducidos a más de diez idiomas. El Grupo Editorial Planeta relanza la obra del gran escritor y periodista con la reedición de once títulos y la apuesta a renovar los lectores, ahora con los más jóvenes.

Osvaldo Soriano vuelve a las librerías: reedición de 11 títulos para acercarlo a nuevos lectores. Foto: gentileza.

El relanzamiento de Soriano comenzó en el mes de marzo a través del sello Seix Barral con las novelas No habrá más penas ni olvido y A sus plantas rendido un león, prologadas respectivamente por José Pablo Feinmann y Juan Martini. En la primera mitad de la década de 1980, cuando aparecieron las primeras ediciones, ambas consagraron simultáneamente el reconocimiento por parte del público y los malentendidos entre el autor y la crítica especializada.

El proyecto de Planeta se asocia con la reedición de otros autores y autoras del catálogo, como Angélica Gorodischer, Juan José Saer y Rodolfo Walsh. “No se trata de simples reimpresiones sino de auténticos relanzamientos con creación de bibliotecas de autor, nuevas cubiertas, remaquetación de interiores y curaduría por parte de autores y referentes actuales”, explica Mercedes Güiraldes, directora literaria de la filial argentina del grupo.

“Por eso encargamos nuevos prólogos y, en casos en que estos ya existían, epílogos. Además hacemos campañas en medios, redes y librerías para revalorizar estas obras y darlas a conocer entre los más jóvenes”, agrega Güiraldes.

En la página de créditos consta que los libros de Soriano están “al cuidado de Juan Forn”, un homenaje al editor que realizó en 2003 la primera reedición. El relanzamiento actual cuenta con la curaduría de Ángel Berlanga, autor del libro Soriano. Una historia (2023).

Soriano (Mar del Plata, 1943 – Buenos Aires, 1997) fue sensible al rechazo de la crítica académica y nunca dejó de sentirse extraño entre sus pares. Feinmann ajusta cuentas por la recepción local de No habrá más penas ni olvido, publicada primero en España (1978) y después en Argentina (1983): “Torpemente, se dijeron sobre ella vacuidades de triste memoria”.

El epílogo agregado en la reedición sitúa los orígenes y el contexto de la novela y también recupera discusiones libradas durante la transición de la última dictadura al restablecimiento de la democracia.

En el prólogo de A sus plantas rendido un león, Juan Martini apunta a resolver la discordancia entre la valoración crítica y las preferencias del público: Soriano “fue uno de los escritores más atentos y sensibles a la evolución de la lógica y la política del mercado y de la industria editorial” y se inscribió en un momento en que “los lectores toman visible distancia de las novelas argentinas” y “reclaman historias comprensibles”.

No habrá más penas ni olvido y A sus plantas rendido un león, de Osvaldo Soriano (Seix Barral). Foto: gentileza.

Sin embargo, el interés y la vigencia de la obra no se agotan en su carácter accesible. Soriano indagó a través de la ficción en problemas de su época e incluso adelantó reflexiones sobre la violencia de los años 70.

“Para los más jóvenes, es una puerta de entrada a temas fuertes de la política y la historia reciente de la Argentina”, dice Mercedes Güiraldes. Precisamente cuando se cumplen cincuenta años del último golpe militar, un hecho que gravitó en la escritura y forzó el exilio del escritor.

El margen y el centro

Eduardo Galeano le aconsejó tirar el primer borrador, escrito en 1974. Soriano no le hizo caso y se llevó el manuscrito al exilio. Después del golpe del 24 de marzo de 1976, No habrá más penas ni olvido profundizó su sentido histórico como reflexión sobre los enfrentamientos internos en el peronismo y prefiguración del terrorismo de Estado y al mismo tiempo consolidó las destrezas del narrador, como lo destacó Julio Cortázar en una carta al autor: “Leí de un tirón tu novela y eso en mí es siempre un primer balance favorable; sigo creyendo que un libro que ‘agarra’ da ya la prueba de su calidad”.

La primera edición de No habrá más penas ni olvido se agotó en un mes. En un prólogo dirigido al lector español, Soriano explicó que la novela transcurría entre octubre de 1973 y julio de 1974 y planteó una fuerte crítica al último gobierno de Juan Domingo Perón, responsable de “una grave conmoción” y “un malentendido” entre la derecha y la izquierda del partido que en su visión abrió paso a la posterior represión estatal.

La acción se sitúa en Colonia Vela, un pueblo distante 50 kilómetros de la ciudad de Tandil. Los militantes de la Resistencia y de la Juventud Peronista confrontan con la burocracia del partido y bandas parapoliciales. Se trata de “una guerra en la que todos se matan y mueren invocando a un Ausente”, destaca Feinmann, en relación a Perón y las consignas políticas del momento.

No habrá más penas ni olvido pertenece a las novelas que suelen ser recordadas por su primera frase, pero la última no resulta menos memorable. Soriano condensa el drama en palabras crispadas por la violencia: “tenés infiltrados” introduce sin más preámbulo al enfrentamiento y el macartismo, y la esperanza de “un día peronista” en el final refuerza el equívoco en que los personajes quedan atrapados.

“Como la novela lo sugiere, la batalla no podía sino facilitar la intervención de las fuerzas armadas, que completarían minuciosamente la liquidación de izquierdistas”, anotó en el prólogo a la primera edición.

En una carta a Eduardo Van der Kooy, en 1983, Soriano trató de suavizar el punto de vista sobre Perón aunque sin resignar la crítica: “No hay tanta dureza con el General, más bien contra quienes creyeron que él era quien no era (…) Hoy cuando (Deolindo) Bittel es levantado a las nubes, ¿nos olvidamos quién era entre 1973 y 1976?”. Se refería al candidato del justicialismo en las elecciones que consagraron presidente a Raúl Alfonsín.

No habrá más penas ni olvido fue la primera obra de Soriano con versión cinematográfica. Dirigida por Héctor Olivera, con guion de Roberto Cossa y un elenco encabezado por Federico Luppi, Lautaro Murúa y Ulises Dumont, la película se estrenó en septiembre de 1983 y al año siguiente fue premiada en el Festival de Cine de Berlín. El 23 de abril podrá ser vista en el Malba, como parte de un ciclo en homenaje a Olivera y la productora Aries.

No habrá más penas ni olvido, de Osvaldo Soriano (Seix Barral). Foto: gentileza.

El éxito que acompañó a la novela y a la película tuvo un sabor amargo para Soriano. “Ser bestseller tiene una tradición de desprestigio que yo mismo compartía”, dijo. El rechazo de la crítica académica contribuyó de todas maneras a la construcción de su figura de autor, ya disonante por el vínculo con el fútbol: “Yo soy un marginal para la literatura, un sospechoso para los círculos de letras”.

El humor como resistencia

A sus plantas rendido un león se publicó en 1986 y fue otro libro exitoso entre los lectores. Ambientada en la época de la Guerra de Malvinas y en un país imaginario de África, la novela se ubica “en un amplio centro geométrico de la producción novelesca de Soriano y de su propia vida pública como escritor, entre las tres primeras novelas y las tres últimas”, según Martini.

El protagonista es un buscavidas argentino que llega a Bongwutsi, un pequeño país, para hacerse cargo de la oficina de turismo y que termina por fraguar su propio nombramiento como cónsul. El conflicto de Malvinas realza la falsa investidura: “Se dijo que era el único argentino en ese lejano rincón del mundo y por lo tanto el honor y la dignidad de la patria en guerra dependían enteramente de él”, escribe Soriano.

En una trama intercalada aparecen otros personajes: Lauri, un argentino exiliado con reminiscencias y críticas de la lucha armada (“Nos confundimos con Perón, leímos mal a Marx y pasamos por alto a Lenin”), y el comandante Michel Quomo, “fundador del primer Estado marxistaleninista de África”, que planea tomar el poder en Bongwutsi.

Según Berlanga, este personaje está inspirado en Thomas Sankara, el revolucionario que presidió Burkina Faso entre 1983 y 1987, al que Soriano conoció durante un viaje a Nicaragua.

A sus plantas rendido un león “es una novela de aventura política, una sátira en la que Soriano arriesgó algo distinto: no se tentó, por ejemplo, con seguir la saga de Colonia Vela”, apunta Berlanga en su biografía.

Si el intento de comprender los fenómenos sociales y políticos es común entre los escritores, la marca de Soriano fue asumir esa responsabilidad sin excluir la ironía y el absurdo como recursos para patentizar estereotipos e imposturas.

Osvaldo Soriano Foto. AP

Soriano cruza lo popular con lo culto de un modo que quizá solo sea comparable con Roberto Fontanarrosa –dice Mercedes Güiraldes–. Ellos supieron narrar su lugar y su tiempo como una mezcla de farsa y tragedia, y en esa clave encontraron un tono que no se desgasta. En el centro de sus literaturas está el humor, no como un elemento accesorio o decorativo sino como una auténtica forma de resistencia”.

En abril llegan a las librerías Triste, solitario y final, con prólogo de Eduardo Galeano, y Cuarteles de invierno, con introducción de Osvaldo Bayer. El plan continuará en el segundo semestre del año y se extenderá durante 2027. “Si esas novelas sirven para conocernos un poco mejor, para no olvidar este tiempo infame, yo seré feliz”, declaró Soriano cuando sus libros recién llegaban a los lectores, y esa expectativa también se actualiza.

No habrá más penas ni olvido y A sus plantas rendido un león, de Osvaldo Soriano (Seix Barral).