Sonriente y desbordado de felicidad. Así se mostró Nicolás Otamendi apenas unos minutos después de firmar su contrato por 18 meses con River. En el Monumental, el defensor cumplió el sueño que persiguió durante años: convertirse oficialmente en jugador del club del que es hincha. Y mientras estampaba la firma que selló su llegada, afuera, en el anillo interno del estadio, cientos de fanáticos lo esperaban para brindarle una recepción a la altura de semejante acontecimiento.
Fotos, abrazos, saludos, videos y muestras de cariño se multiplicaron durante varios minutos. Los hinchas quisieron estar presentes en un día que quedará marcado en la historia reciente del club. Porque no se trató de una incorporación más. River acababa de sumar a un campeón del mundo, a uno de los referentes de la Selección Argentina y, además, a un futbolista que nunca ocultó su amor por la banda roja.
La emoción fue compartida. Del otro lado de las vallas, Otamendi respondió cada gesto con una sonrisa permanente. Posó para las cámaras, firmó autógrafos y se tomó el tiempo para agradecer cada muestra de afecto. Era evidente que estaba disfrutando cada segundo de una jornada que imaginó durante gran parte de su carrera.
Luego de poner el gancho, salió nuevamente a encontrarse con la gente y expresó toda su felicidad. “ ¿Estoy viviendo un sueño? No, lo siguiente, ja. Lo siguiente a un sueño. Contentísimo de llegar al club del cual soy hincha y amo. Esperé muchísimo tiempo esta posibilidad. Hoy tengo la oportunidad de ser más feliz, representando a una institución como esta”, declaró en Radio La Red.
Las palabras reflejaron el significado especial que tiene este paso para su carrera. A diferencia de muchas de las grandes figuras que regresan al fútbol argentino tras una extensa trayectoria en Europa, en el caso de Otamendi la identificación con River siempre fue pública. Incluso durante sus años en el exterior, nunca escondió su deseo de vestir la camiseta del Millonario antes del retiro.
Ahora, con 38 años y una trayectoria que incluye pasos por Porto, Valencia, Manchester City y Benfica, el defensor aterriza en Núñez con la ilusión intacta. Lo hace después de haber conquistado absolutamente todo con la Selección Argentina: la Copa América, la Finalissima y el Mundial de Qatar 2022. Una experiencia y una jerarquía que River buscará aprovechar tanto dentro como fuera de la cancha.
Además, su llegada se produce en un momento muy particular. A pocos días de disputar un nuevo Mundial con la Selección Argentina, Otamendi continúa siendo una pieza de enorme consideración para Lionel Scaloni. Lejos de pensar en el retiro, mantiene vigente su competitividad y su ambición de seguir sumando desafíos.
Por eso, el primer cara a cara con la gente de River tuvo un significado mucho más profundo que una simple presentación. Fue el encuentro entre un hincha que soñó durante años con vestir esta camiseta y una tribuna que lo esperaba con los brazos abiertos. Después de tanto tiempo de espera, el deseo finalmente se hizo realidad. Y por las sonrisas que se vieron en el Monumental, tanto Otamendi como los hinchas parecen convencidos de que esta historia recién empieza.


