De jugar y ser protagonista de la Copa Libertadores (como la instancia de semifinales que alcanzó en 1985), siendo uno de los equipos que más títulos cosechó en Ecuador, a descender por escritorio, tener un pésimo andar en Segunda División y ahora El Nacional le sumó depender de la venta de espacios publicitarios en su camiseta para hinchas y marcas.

El equipo de Quito anunció este 9 de agosto una llamativa iniciativa para generar los necesarios recursos: venderá patrocinios en una nueva camiseta conmemorativa directamente a sus hinchas, socios y pequeñas marcas.

La propuesta, difundida a través de sus canales oficiales, busca involucrar a los hinchas de forma directa en el respaldo económico de la institución, que atraviesa una compleja situación tanto en lo financiero y administrativo, como en lo deportivo.

Cabe señalar que el formato ya se vio recientemente en el Deportivo Municipal de Perú. El club de Lima, que descendió hasta la tercera categoría y entró en una profunda crisis económica, llegó a lanzar “Los Mil Sponsors del Muni”. Allí vendió alrededor de 1.000 pequeños espacios en su camiseta oficial por 200 soles cada uno (cerca de 60 dólares), logrando agotarlos en tres meses, en un fenómeno mediático internacional y exitoso en cuanto a los números.

¿Qué montos puso El Nacional? Para estar en la camiseta del Bi-Tri, los comerciantes o empresarios deberán depositar 250 dólares por espacios en las mangas o la espalda, y 500 dólares por el centro del pecho frontal. La medida tiene un tiempo límite hasta el 17 de agosto.

El Nacional, un gigante de Ecuador atrapado por sus deudas

Hace tiempo que El Nacional dejó de jugar solamente contra sus rivales. El histórico club de Quito atraviesa una crisis económica e institucional que terminó llevándolo al descenso administrativo en 2025 y que, ya en la Serie B, continúa condicionando cada movimiento. El campeón de la Copa Ecuador 2024 pasó de levantar un trofeo a no poder completar un plantel, perder entrenadores y afrontar prohibiciones para inscribir jugadores.

El origen está en una deuda que no dejó de crecer. Marco Pazos, presidente de la institución, aseguró que al asumir encontró obligaciones muy superiores a las que se conocían públicamente: de una cifra inicial cercana a los seis millones de dólares se pasó a más de 13 millones, con más de 160 demandas contra el club. Los atrasos salariales se volvieron habituales y alcanzaron a futbolistas, cuerpos técnicos y empleados, mientras la dirigencia debía afrontar constantemente nuevas obligaciones.

Los faltantes de pagos también golpearon directamente al armado de los equipos. El Nacional recibió distintas prohibiciones para inscribir jugadores por incumplimientos económicos, por lo que varias veces tuvo que conformar sus planteles con restricciones. La situación se volvió especialmente grave cuando, mientras acumulaba salarios impagos, el club tampoco podía incorporar futbolistas. Así, los problemas de escritorio terminaron trasladándose inevitablemente a la cancha.

El descenso de El Nacional y cómo seguirá el club.El descenso de El Nacional y cómo seguirá el club.

Los entrenadores tampoco escaparon a la crisis. Omar Asad dejó su cargo durante 2025 después de acumular varios meses sin cobrar junto con su cuerpo técnico. Y en 2026, ya en la Serie B, el argentino Juan Grabowski renunció apenas dos días antes del comienzo del campeonato. Luego explicó que nunca había firmado su contrato y que había recibido numerosas promesas que no se cumplieron. El Nacional comenzó así una nueva temporada sin siquiera tener consolidado a quien debía conducir al equipo.

Y mientras el fútbol intentaba sobrevivir, la institución tampoco encontraba paz en los escritorios. En junio de 2026, el Ministerio del Deporte rechazó la inscripción de la directiva encabezada por Liliana Yunda, dejando al club bajo intervención y obligado a encaminar un nuevo proceso electoral. No fue un episodio aislado: el Bi-Tri ya había atravesado conflictos similares en años anteriores, con problemas para registrar autoridades y una conducción institucional marcada por la inestabilidad.

El festejo de la Copa Ecuador con El Nacional (archivo).El festejo de la Copa Ecuador con El Nacional (archivo).

El presente tiene, además, algo de déjà vu. El Nacional ya había sufrido un descenso a la Serie B y, en aquella etapa, también padeció sanciones que le impedían incorporar jugadores y debió recurrir a juveniles para completar sus planteles. La pérdida de fuentes históricas de financiamiento, sumada a los años de deudas y administraciones cuestionadas, fue dejando al club cada vez más expuesto. Lo que alguna vez fue una dificultad puntual terminó transformándose en un problema estructural.

Ahora, el panorama es totalmente desalentador. Dos victorias, cinco empates y 13 derrotas lleva el equipo quiteño en la segunda división ecuatoriana, siendo el último del campeonato y con serio riesgo de perder otra categoría.

Por eso, el descenso de 2025 no fue simplemente una caída deportiva. Fue el resultado final de una cadena de errores, deudas e incumplimientos que todavía no terminó. El Nacional, uno de los grandes históricos del fútbol ecuatoriano, hoy pelea por volver a Primera mientras intenta resolver algo mucho más urgente: recuperar el control de su propia institución.

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