El mercado laboral argentino atraviesa un proceso de creciente fragilidad, marcado no solo por la pérdida de puestos registrados sino también por una menor estabilidad para quienes todavía conservan un empleo formal. 

Los últimos indicadores muestran que la probabilidad de que un asalariado privado registrado permanezca en el mismo empleo durante doce meses cayó al nivel más bajo de la última década. A esto se suma una baja capacidad del mercado para incorporar nuevos trabajadores mediante puestos registrados.

Según los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, actualmente 76 de cada 100 trabajadores asalariados privados registrados permanecen en el mismo empleo después de un año. En el período 2024-2025 esa proporción era de 80 cada 100, mientras que en 2018-2019, otro momento de elevada fragilidad laboral, alcanzaba a 79.

El deterioro también se observa entre quienes pierden un puesto registrado y consiguen reinsertarse en el mercado laboral, muchas veces en condiciones más precarias y con menores ingresos.

Un informe de la consultora C-P advirtió sobre el impacto económico que implica ese cambio de modalidad laboral. «Los trabajadores asalariados privados registrados que perdieron su trabajo y consiguieron otro como refugio sufrieron una caída importante de su ingreso real. Quienes consiguieron un empleo en negro sufrieron una reducción del 14% de su poder adquisitivo, mientras que aquellos que se autoemplearon redujeron sus ingresos reales en un 28%».

Menos empleo registrado y más monotributistas

La transformación del mercado laboral también queda reflejada en la cantidad de puestos de trabajo.

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 empleos asalariados privados registrados, una caída del 3,7%, según datos de la Secretaría de Trabajo.

En ese mismo período también desaparecieron unos 73.000 empleos públicos, equivalentes a una baja del 2,1%, y alrededor de 20.000 puestos en casas particulares, con una contracción del 4,5%. En contrapartida, se incorporaron aproximadamente 150.000 monotributistas, un crecimiento del 7,5%.

El saldo general arroja una pérdida cercana a 180.000 puestos de trabajo en dos años y medio, equivalente a una caída del 1,4%. 

La salida del empleo formal conduce a trabajos más precarios

La EPH también permite observar qué ocurre con quienes dejan un puesto asalariado privado registrado.

Durante los últimos dos años creció la proporción de trabajadores que pasó del empleo formal al informal, del 7,1% al 7,8%. También aumentaron quienes abandonaron un empleo registrado para desempeñarse por cuenta propia: pasaron del 3,4% al 4,6%.

«De los casi 20 trabajadores que cambiaron su modalidad de contratación, más del 60% permaneció en el mercado de trabajo. Sin embargo, y no menor, casi todos lo hicieron en condiciones de mayor precarización», señalaron desde Estudios Económicos del Banco Provincia.

El fenómeno, por lo tanto, excede la destrucción de empleo registrado. También se deteriora la calidad de los puestos disponibles y se reducen las probabilidades de mantenerse dentro del sistema formal una vez que se consigue ingresar.

El cuentapropismo, cerca de máximos históricos

Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 profundizan esa tendencia. En los aglomerados urbanos del país se contabilizaron 13,47 millones de trabajadores bajo diferentes modalidades de ocupación. De ese total, el 71,8% eran asalariados, el 24,2% cuentapropistas, el 3,7% patrones y el 0,3% trabajadores familiares sin remuneración. 

Frente al mismo período del año anterior, la participación de los cuentapropistas aumentó 0,7 puntos porcentuales y la de los patrones avanzó 0,3 puntos. En cambio, la proporción de asalariados cayó 0,9 puntos.

Politikón Chaco destacó que el peso del trabajo por cuenta propia se encuentra entre los valores más elevados de los últimos años.

«Si se observa la serie histórica para los primeros trimestres (2017-2026), el cuentapropismo alcanzó en 2026 su segundo mayor nivel de participación, quedando apenas por debajo del máximo histórico registrado en 2021 (24,4%). En contrapartida, el empleo asalariado igualó el menor registro de toda la serie (también observado en 2021). En términos acumulados, entre 2017 y 2026 la participación del trabajo por cuenta propia aumentó 3,3 puntos porcentuales, mientras que la del empleo asalariado retrocedió 2,4 p.p.».

El informe advierte además que la generación de nuevos puestos está concentrándose principalmente en modalidades no asalariadas.

«La expansión del empleo muestra un perfil claramente sesgado hacia modalidades de inserción no asalariadas. Cerca de siete de cada diez nuevos ocupados correspondieron al cuentapropismo, mientras que el empleo asalariado exhibió un crecimiento prácticamente estancado. En otras palabras, el mercado laboral continúa generando ocupación principalmente a través de estrategias de autoempleo», concluyeron desde Politikón Chaco.

El desempleo gana terreno entre las principales preocupaciones

La percepción social acompaña el deterioro que muestran los indicadores laborales. De acuerdo con la encuesta mensual de julio de Latam Pulse Argentina, elaborada por AtlasIntel y Bloomberg, el 73% de los consultados calificó como «malo» al mercado de trabajo argentino.

Además, más del 70% evaluó negativamente la situación económica del país y el 60% manifestó una valoración desfavorable de la economía de su propio hogar.

En ese contexto, el desempleo se convirtió en el segundo problema más mencionado por los argentinos, con el 46,5% de las respuestas, apenas por detrás de la corrupción, que concentró el 47,7%.

Los distintos indicadores configuran así un mercado laboral en el que no solo resulta más difícil generar puestos asalariados registrados: también aumentó la posibilidad de perderlos y terminar en modalidades de trabajo con menor estabilidad, protección e ingresos.